miércoles, 3 de agosto de 2011

Nor Oeste Argentino 1era. Parte

Llevaba mas de cinco años, escuchando a Oscar, insistirme en que debiamos viajar al NOA...que en Verano, no era caluroso, que los paisajes eran espectaculares, etc, etc.
Una tarde de finales de Diciembre de 2010, nos encontrabamos con Leticia, diagramando el viaje que yo quería, al Sur...Una traba que no pude resolver en uno de los caminos del sur, me llevó a en una especie de ataque de locura, a deshechar todo lo que habia diagramado y decirle a Leticia....hasta aca llegue! Nos vamos al NOA!!! Llamé a Oscar por telefono y le di la novedad...rapidamente comenzamos a delinear el itinerario en base a mis necesidades y entre ellas estaba lo fundamental....padecer el minimo de calor! Asi fue que comenzamos a tirar lineas en el mapa primero y en el Google Earth despues. Decidimos invitar a Fernanda, porque sabiamos que seria un viaje que le calaria hondo en el alma y la mente, y esos son los regalos que uno debe de hacerle a sus amigos mas seguido. Todas aquellas lineas trazadas en el mapa nos alejaban de las capitales como era ley...Lejos de Salta, lejos de Catamarca, lejos de Jujuy...Asi que de pronto, se nos abrió un nuevo Norte argentino...el verdadero y profundo Nor Oeste, tierra altiplanica, de caminos que se descuelgan de las nubes y bajan lentamente desde el sol, chorreandose por las laderas de la imponente Cordillera de los Andes. El tiempo, paso con tanta rapidez, que ya estabamos en el dia previo a nuestra partida. 15 de Enero de 2011, rumbo al NOA...
A las diez de la noche comenzamos a cargar la camioneta, Sheila se convertiria nuevamente en la responsable de mantener aquel "tetris" de mochilas y cosas en orden.
Sheila y Fernanda armando el Tetris














La ansiedad brotaba por nuestros poros y no se cuantas veces tuvimos que subir y bajar a casa, por cosas que nos olvidabamos. Finalemente, estaba todo listo y comenzamos nuestro largo peregrinar...
El mate listo y las ganas de gritar a flor de piel, la musica suave del motor de la Mitsubishi L200, se desparramaba en la calma nocturna del campo uruguayo. Una pujante Luna creciente nos acompañaría y sin saberlo, unos kilometros mas adelante, nos regalaria una experiencia inimaginable. Nuestra primer parada seria cualquier lugar donde comer algo...y en Jose Enrique Rodo, nos instalamos en un carrito de ruta.
 

























Como siempre y como nos pasaría en cada rincón, nuevos amigos se arrimaban a este grupo de viajeros.
Eran las dos y media de la madrugada cuando llegamos a Gualeguaychú, allí nos esperaba Oscar. Estacione en la puerta, esperando no despertar a nadie y también esperando que Oscar se despertara...pero ya estaba despierto! La ansiedad no lo había dejado dormir, así que bajamos, nos preparamos un desayuno rápido mientras cargábamos la camioneta con las cosas de Oscar y cuando todo estuvo listo, partimos....
Estos kilómetros venideros los manejaría el, así yo aprovechaba a descansar un rato....

Oscar al volante!...

...mientras ellas se dedicaban a meditar....

Ya repuestas las energias, comenzaba un nuevo dia!!!









Y Oscar seguia al firme!

Prontos para ingresar al Tunel Sub-Fluvial.


































































Antes de seguir con el relato, queremos compartir con ustedes unos datos interesantisimos de esta obra de ingenieria unica en el continente.
El 13 de diciembre de 1969 las provincias de Entre Ríos y Santa Fe, finalmente cerraron su historia como territorios escindidos por las caudalosas aguas del Paraná.
La draga había surcado el lecho de este río y al abrir su cauce había dado apertura también, al crecimiento integral de esta región. Una región, que el prolongado aislamiento había mantenido en un nivel de desarrollo inferior al del resto del país.
«Esto es mucho más que una obra –exageró el capataz Saibene—; es una ciudad. Aquí convivimos desde hace siete años más de 1.500 personas, entre técnicos, obreros y empleados»
Con estos términos, Eduardo Raúl Saibene –capataz de segunda que se incorporó a la obra del Túnel el 9 de mayo de 1962 y se retiró de ella, el 30 de Diciembre de 1969—quiso expresar a la revista de aquella época «Siete Días Ilustrados», que la magnitud del Túnel Subfluvial trascendía la relevancia de sus aspectos técnicos para asumir una especial significación en las vidas de aquellos hombres que comprometieron su labor en la construcción del mismo.Singulares fueron las vivencias que sustentaron aquella obra, que durante siete años se nutrió de la capacidad y la entusiasmada voluntad de las casi 2000 personas que se involucraron en dicho emprendimiento.
Relatos de numerosos inconvenientes recuerdan lo difícil del proyecto encarado.
«El impetuoso caudal del Paraná –explicó el ingeniero Uphotf—nos causó infinidad de trastornos; especialmente el dragado del lecho correspondiente a la ribera santafesina. La arena era demasiado fina y las paredes de la zanja, cometidas a la fuerte correntada, no se podían fijar. Además de los desmonoranmientos, tuvimos bastantes dificultades con el trabajo de los buzos: la excesiva profundidad que se tuvo que alcanzar hasta encontrar suelo firme los sometía a grandes presiones, por lo que no podían permanecer bajo el agua más de una hora. Ello nos obligó a contratar hasta 15 buzos diarios» (Revista Siete Días Ilustrados, Diciembre de 1969)»
















Un tobogán bajo el agua

Al acercarnos al río, la ruta comienza a descender lentamente en una especie de cavidad y las paredes se van elevando de a poco. Frente a nosotros, tras una curva del camino, se yergue la entrada del túnel. El viaje hasta el fondo del río está cerca. Sobre el ingreso al túnel, los carteles indican no adelantarse y respetar la velocidad máxima. Los semaforos nos dan las luces verdes. Seguimos avanzando, la luz del sol queda atras y la autovia se sumerge en el largo y bien iluminado tubo de concreto. A medida que el asfalto corre bajo las ruedas de nuestro vehículo, notamos que el declive desaparece. Ya debemos de estar sobre el lecho del río. Autos y camiones nos cruzan por la mano opuesta como si nada; parece mentira que estemos a treinta metros de profundidad bajo el Parana. El declive se torna ascendente y tras unos minutos notamos una luz distinta al final del camino. La boca del túnel se agranda y a través de ella un jirón de nube nos revela que ya estamos subiendo a tierra firme. En no mas de cinco minutos atravesamos los casi dos kilometros y medio de rio que separan las orillas de ambas provincias. Pensar en como se ensamblaron los 37 cilindros de hormigon que componen el tunel, de 65 por 11 metros cada uno y de 4.500 toneladas de peso. Pensar en como los remolcaban, flotando, hasta donde eran sumergidos y ensamblados entre sí con la ayuda de buzos, era algo que nos desbordaba...

Casi sin darnos cuenta, ya estabamos en la Provincia de Santa Fe, habiamos dejado atras las tierras entrerrianas, a las que regresariamos quince dias despues. 
Avanzamos sobre Santa Fe y casi sin darnos cuenta, ya estabamos ingresando a Cordoba!
Provincia que nos dio la bienvenida con aquella tormenta que avanzaba a pasos agigantados...













 











 











 











 





































Luego de una rapida pasada por los alrededores de Cordoba capital, nos aprestamos a llegar a nuestro primer destino y lugar de descanso...Capilla del Monte, mitica y mistica ciudad, gobernada por el Cerro Uritorco, y dueña de una calle sin igual....techada...Para nosotros toda una curiosidad y una sorpresa! Capilla del Monte adquiere su nombre debido a la construcción de la primera capilla fundada en la zona por la familia española Jaimes hace ya casi 500 años, según las actas oficiales se trataría de la que luego recibe el nombre de iglesia de San Antonio de Padua ubicada dentro de la ciudad un par de kilómetros al este respecto al actual centro urbano de la ciudad que está en la Plaza San Martín, si bien tal importante templo -situado sobre un monte o lomada- se ubica a medio km de la original estación ferroviaria del Tren de las Sierras (clausurado por primera vez en 1976, luego reabierto en los 1980 y nuevamente cerrado - como antes: para evitarle la competencia a los buses y camiones privados- en los 1990, reabierto efimeramente a inicios de siglo XXI y reactivado definitivamente desde el 2010), hasta los 1970 el centro urbano de Capilla del Monte se ubicaba en gran medida en torno a la estación ferroviaria ( cuyo edificio original es el actual Centro de Información al Turista). Sin embargo algunos lugareños aseguran que la original capilla que dio el nombre a esta ciudad serrana es otra ubicada en una zona aún no urbanizada.










































































La calle techada fué construida en 1964, para albergar la 1ª Exposición Internacional de Fotografía y se la considera la primer calle techada de Latinoamérica. Encontramos en ella, todo tipo de tiendas, donde lo mas interesante es que te dan a probar todo tipo de licores y cositas para comer....además de artículos típicos de la región, artesanías y alguna que otra cosa china....Ya era hora de ir a nuestra casita provisoria...La providencia quiso que luego de tanto deambular, buscando un lugar donde dormir, el lugar nos encontrara a nosotros. Asi que alla fuimos! Una hermosa casita, monoambiente, con un bañito y una kitchenette incorporada, eran sus lujos. No obstante nos sacamos las ganas y Leticia nos volvio a sorprender con sus artes culinarias! Un baño calentito fue la antesala de esa cena que vino servida con una picadita y un licor comprado en la calle techada. Ya con la panza llena, las camas nos llamaban, pues al dia siguiente nos esperaba un dia lleno de sorpresas!!!





































 













El Cerro Uritorco, es un cerro de 1.949 msnm, situado en el Norte del Valle de Punilla, su nombre deriva de "Uritu Urqu" que en lengua de los nativos comechingones quiere decir Cerro de los Loros. Este cerro es conocido entre otras cosas por una seri de avistajes de ovnis, de los cuales a lo largo del tiempo han dado cuenta, locales como turistas. En 1996, el gobierno local dio a conocer una serie de fotos y artículos de prensa sobre una zona del Cerro El Pajarillo, donde una huellas en el pasto quemado, hicieron suponer que se debió al aterrizaje de un ovni. Tambien se habla desde la década del 50, sobre la existencia de una ciudad subterranea en las laderas del Uritorco. Luego de la cena, nos sentamos mirando hacia el cero con la firme esperanza de que algo nos sorprendiera, sin embargo, quien nos sorprendió fue el sueño, que nos obligó a ir a la cama.
El amanecer nos regalo un desayuno y las ansias del camino...